Nunca he sido un fanático de las recopilaciones, ni de las antologías definitivas, ni de los refritos, tanto en el terreno musical como en el literario. No obstante, existen
ciertas excepciones que bien merecen recular en esa determinación. Uno de los ejemplos está sin ir muy lejos en el libro que os presenté unas páginas atrás en el que se recogían relatos sobre zombies, tan legendarias como variopintas bajo el nombre de "
The Mammoth Book of Zombies" (Ver
CdZ XXVIII).
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Pues bien, hace un par de meses, estando aun en Suecia, encontré una tienda de cómics entre cuyas abarrotadas estanterías pude encontrar un ejemplar de algo que sobrepasaba mis expectativas. Era un libro considerablemente grueso. A bote pronto juré que sobrepasaba las cuatrocientas páginas fácilmente y la palabra "ZOMBIE" relucía en el lomo en un maravilloso verde pálido. Eché mano de mi cartera, tenía preparado el dinero y emprendí decidido el paso hacia la cajera... cuando me di cuenta de que tenía algo más de la mitad de las páginas en su parte superior muy deterioradas. Lo peor de todo es que no disponían de ningún otro ejemplar que ofrecerme.
El estado de los libros que compro es algo que me tomo muy en serio, así que muy a mi pesar, dejé el tomo donde lo encontré rogando a los dioses que Amazon me echara una mano. Y así fue. Hace alrededor de dos semanas, recibí el libro con la ilusión del niño que recibe el deseado excalextric en Navidad (solo que en lugar de invierno era verano y en lugar de sus majestades los Reyes Magos era MRW) y desde entonces he estado siguiendo una estricta política de dosificación para alargar lo irremediable. Hoy lo he terminado y estoy sin palabras.