Me encantan las novelas de
terror que no dan un
respiro al lector, ésas en las que apenas hay
tregua para repasar la trama, levantarte del sofá o separar la vista del papel por unos segundos. Hoy os voy a hablar de una novela que es el
perfecto ejemplo de lo descrito: '
El Cuarto Jinete', de
Víctor Blázquez (Sevilla, 1981), aunque también la podría titular 'Cómo condensar 24 horas de
aventura y terror en 333 páginas y hacerlo rematadamente bien' (por
Víctor Blázquez, claro). La novela salió al mercado el pasado viernes 23 de marzo (
Dolmen) y, sinceramente, poco más se le puede pedir a un escritor novel que lo que ofrece en la historia de
Castle Hill.
Sí, porque es allí, en Castle Hill, Estados Unidos, donde sucede la trama. Un buen día, en este pueblo aparentemente anodino, donde conviven personas de clase media y alta, un mortífero virus es liberado por accidente y acaba infectando a casi todos sus habitantes. En pocas horas, este suceso sumerge a Castle Hill en el más absoluto caos. Como veis, la premisa es fácil, pero Blázquez la desarrolla de manera excelente, y lo hace de una forma peculiar. A través de un narrador omnisciente/observador, que parece conversar con el lector y le guía por la historia ("detengámonos aquí y dirijámonos a la otra parte del pueblo", "hagamos un pause aquí y retrocedamos en el tiempo"), el autor teje una trama trepidante sin una localización definida (si bien al inicio este tipo de narrador puede hacer la lectura algo pesada). Los terribles sucesos ocurren en diferentes puntos de Castle Hill, como historias independientes para, conforme avanzan las páginas, converger mediante los supervivientes sin permitir que el lector se pierda, ni siquiera, con la gran cantidad de personajes.