Hay cosas tan sumamente buenas que deberían ser delito. Los gofres con Nutella que venden en la Glorieta, las curvas de Scarlett Johansson, los chupitos de Jägermeister... y la trilogía de novelas de 'El Cuarto Jinete', de Víctor Blázquez. Vaya pasada el último, 'ECJ: Destrucción Masiva'. He leído por Twitter a varias personas pidiendo que alguna productora se interese por los derechos para hacer una serie o una película. Qué cojones, ¡O UN MUSICAL! Lo que sea. Esta saga no puede quedarse sólo en el papel. Me ha gustado tanto, tanto, tanto el broche final que me niego a aceptar que haya acabado.
Vamos con la reseña de 'Destrucción Masiva'. Por poner alguna pega, el inicio me pareció demasiado lento. Presentación de personajes (un puñado, como buena novela coral que es), descripción algo excesiva de sus personalidades y sus vidas pasadas, algún que otro párrafo algo alejado de la trama... Pero da igual. 'ECJ: Destrucción Masiva' es como cuando preparas un puré. Me explico. La peor parte es cuando echas los ingredientes a la trituradora. Un poco de esto, tres porciones de aquello, un toque de eso de ahí, y pedacitos de mil y un alimentos. Puedes tirarte media hora seleccionando ingredientes, pero una vez que pulsas el botón 'triturar' ya no hay vuelta atrás.

