"¡Oh! Qué bien, van a rodar una película basada en la novela 'R y Julie'. Esa tengo que verla, me gustó el libro". Perfecto. "Anda, Isaac Marion, el escritor, será uno de los guionistas". Muy bien. "¡Más noticias! La película se llamará... 'Memorias de un zombie adolescente". Primer aviso. "El protagonista es Nicholas Hoult, el chavalito ese de 'Skins'". Segunda advertencia. "¡Y también sale John Malkovich!". Alarma. "Pues aquí dice que comparte productora con la saga 'Crepúsculo'". El fin.
Pues sí. Cuando todo parece indicar que tienes razones suficientes para no ver una película, la ves. Te sientes arrastrado por la típica duda. ¿Y si no es tan mala como lo parece? Luego, la lógica se impone y ruegas a Dios todopoderoso que te regale dos horas más de vida para recuperar el tiempo perdido sentado en esa maldita butaca. Otra opción es someterte a un formateo del disco duro, para que borren de tu memoria el esperpento de película que acabas de ver. Porque sí, putrefactos y corrompidos amigos, 'Memorias de un zombie adolescente' es un pastel. No vais a encontrar nada positivo en esta breve crítica, pero si os apetece seguir leyendo, adelante.










